80 Lo que se lleva la noche
Capitulo 80 Lo que se lleva la noche Me desperté esta mañana con la sensación de que algo había cambiado mientras dormía. No sabría decir si fue real o si el sueño todavía no terminaba de soltarme cuando lo noté, pero estaba ahí: esa certeza vaga de que una parte de mí se había adelantado durante la noche, había tomado algo consigo y se había marchado sin avisar, dejándome con la tarea de descubrir qué fue lo que se llevó. Porque siempre se lleva algo. No objetos, no recuerdos grandes. Se lleva esas pequeñas convicciones que uno acumula sin saber muy bien para qué sirven —la seguridad de que uno todavía es quien cree ser, la certeza de que ciertos afectos siguen en el mismo lugar donde los dejó— y que cuando faltan dejan un hueco difícil de nombrar, como el espacio que ocupa un mueble que alguien retiró en silencio y que uno sigue bordeando por costumbre, semanas después de que ya no está. Me levanté despacio. Fui a la cocina. El agua tardó en hervir, como suele hacer en las...