63 — Lo que la noche sabe
Capitulo 63 — Lo que la noche sabe Poco sé de la noche, y sin embargo hay en ella una forma de reconocimiento que me inquieta. Es como si me hubiera estado esperando desde siempre, como si supiera mi nombre antes de que yo mismo lo aprendiera. Cuando llega, no lo hace con estruendo, sino con una delicadeza antigua: apaga los contornos del mundo, suaviza las heridas del día y me cubre con una penumbra que no asusta, sino que abriga. Bajo su amparo, la conciencia se vuelve más honda, como si cada estrella fuese una pequeña lámpara encendida para alumbrar lo que en la claridad se esconde. A veces me atrevo a pensar que hemos entendido todo al revés. Que la vida no ocurre bajo el sol, sino en esta respiración oscura donde los pensamientos se desnudan y las certezas pierden su rigidez. Quizás el sol, con su luz implacable, sea apenas una pausa luminosa, y la noche, en cambio, el verdadero territorio donde existimos sin máscaras. O tal vez no haya nada de eso y todo sea una ilusi...