***73 Una vela encendida al otro lado del tiempo
Capitulo 73 Una vela encendida al otro lado del tiempo El tiempo es un sastre anciano que trabaja a oscuras; cose los días con un hilo invisible, remendando los desgarros de la memoria hasta que el dolor pierde su filo y se convierte en costura, en cicatriz mansa. Hoy, desde la ventana alta de la calle De Rigaud, el invierno de Montreal parece haber firmado una tregua efímera. La nieve, esa mortaja brillante que duerme sobre las aceras, ha comenzado a sudar bajo un sol pálido que no calienta, pero que hiere el hielo con destellos de plata. Al ver las gotas resbalar por el vidrio, como lágrimas frías que buscan la tierra, no puedo evitar pensar en la cita de Albert Camus que tanto repetíamos en los años de juventud y militancia, cuando creíamos que el mundo se podía refundar con la fuerza de un poema o el estallido de una verdad: la enorme, la sobrehumana tarea de volver a coser lo que la desgracia del siglo ha roto. A mis setenta y tres años, habitando el silencio tibio del aparta...